Eboy Kenney, jugadora de poker y madre
Ser madre soltera no es sencillo, además de cuidar a un hijo es necesario trabajar duro para conseguir el suficiente patrimonio como para mantener el hogar en perfectas condiciones. Esta es la situación de Ebony Kenney, quien compagina varios trabajos para llegar a fin de mes, pero no trabajos a los que podríamos denominar “habituales”, Ebony Kenny es jugadora de póker profesional y modelo, una combinación poco habitual en una madre.
Ebony Kenney (veintiocho años de edad), a pesar de ser primeriza en el mundo del póker, apenas lleva seis meses trabajando en las salas de casinos, ya ha conseguido ganar ochenta mil euros tras participar en varios torneos de póker disputados en las salas de juego de múltiples casinos ubicados en Florida (Estados Unidos). Ebony suele aprovechar las horas del día en la que sus hijos están en el colegio para jugar al póker, pero si ve que está en racha y no llegará a tiempo para recogerles llama a una niñera para que se encargue de cuidarlos mientras ella está trabajando en el casino.
Eboy Kenney tiene dos hijos, una niña de nueve años llamada Jadyn, y un niño de seis años llamado Cade, ambos saben que su madre se dedica al póker y todas las mañanas antes de ir al colegio le dan un beso de buena suerte a su madre para que gane muchas fichas y muchos torneos.
La belleza de esta mujer le han ayudado a dedicar parte de su jornada laboral al modelaje, ya que realiza anuncios y forma parte de vídeos musicales, el último en el que ha participado ha sido en Rap Song, del grupo T-Pain. Su aparición en vídeos y anuncios le han ayudado a crearse una imagen más conocida en las redes sociales, no tanto a nivel económico, donde sigue siendo su mayor fuente de ingresos el póquer.
A pesar de que tan solo lleva unos meses dedicándose de pleno al poker, esta afición por este juego no es novedad para ella, ya que desde hace nueve años participa en importantes torneos de póker, aunque estas participaciones siempre las compaginaba con otros trabajos como por ejemplo, camarera. Su buena racha le han llevado a dedicarse en cuerpo y alma al póquer, ¡mucha suerte Eboy Kenney!